Hace tanto que te desvaneciste y aún me haces pensar.
¿Qué fue de los besos, y las esquinas que tuve que
recorrer?
Parece mentira que te quiera y que sepa decirlo,
yo, que no sé querer y me deshago de las caricias.
Quién nos iba a decir que la tragedia
comenzaría cuando dejamos que follarnos
y empezamos a hacernos el amor.
Y claro que fue amor.
Pero si quieres y sólo si quieres,
lo llamamos sólo sexo
y dejamos que la poesía haga el resto.
Tú, y tus medias que no sabían de carreras,
Ni mis dientes de resquebrajar los hilos…
Ni de ropa por el suelo,
o humedades.
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